Un desvío detenido por una triangulación oportuna
En un mar blanco de niebla sobre lajas heladas, tres rumbos inversos hacia cumbres discretas bastaron para ubicar el grupo a pocos cientos de metros del collado correcto. El papel mostró el desvío sutil y el contrarrumbo nos ahorró horas agotadoras. Ese día, el gesto simple, entrenado mil veces, sostuvo moral, calor y seguridad. Escribe tu anécdota similar y qué hábito concreto reforzaste después, para que nuestra lectoría convierta incertidumbre en método sereno y replicable.